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Abans d'anar a dormir...
"Los niños del último curso se sientan en la hierba y esperan a que termine el verano para pensar en algo. Sueñan con ser astronautas pero el espacio no cuenta con ellos. Estarán tan cansados de esperar antes de que llegue el invierno que ya ni siquiera mirarán hacia arriba. Procura elegir bien porque un suicida no va a enseñarte a esquivar las minas. Las canciones que escriba a partir de ahora no van a explicarlo todo, pero quién coño quiere oírlo todo. (...) Puedes apretar los ojos al dormir pero eso no hará que las pesadillas pasen más deprisa. Una desgracia no disminuye tu porcentaje total de desgracias, eso es algo que inventaron las compañías aéreas para animar a los viajeros después de un accidente. David Bowie es el único capaz de liberarte del pánico. (...)"
"Después de cerrar la puerta se puso a escuchar los pasos de todas las pequeñas venganzas andando por el pasillo. (...) Una de ellas se asomó a la ventana y le dijo: Tarde o temprano saldrás. Sabemos que no puedes pasarte los viernes en casa. Nos disfrazaremos de algún chico agradable con una amena conversación sobre perros y películas francesas, hablaremos de Rohmer si hace falta, traeremos vino y te haremos daño. /Después llegó otra distinta y le prometió algo grande si se esforzaba lo suficiente. Casas con jardín y niños por todas partes, dentro del horno y debajo de las camas. Tendrás también esa olla de oro que hay al final de las películas. Las pequeñas venganzas siguieron desfilando durante toda la noche y por más que las miraba no conseguía reconocer a ninguna. /Por la mañana dejó de escuchar pasos. Cuando bajó a desayunar su madre le preguntó qué tal había dormido y pensó que aquello era como preguntarle a Kennedy qué tal le había ido por Dallas. /Luego su madre dijo: Sabes que él no quería pegarte tan fuerte. /Pero eso ya no lo oyó, estaba a más de mil kilómetros borrando el camino de vuelta a casa."
"Un hombre arrancó el teléfono público de la pared y se lo tiró a su mujer a la cabeza. No le dio y hubo monedas para todos. Un chico se tomó todas las pastillas que había en casa y después se acordó de que tenía que recoger a su hermana pequeña del colegio. Cuando llegó la ambulancia, un niño de cinco años trataba de cortarle el pelo con unas tijeras de plástico mientras su hermana sujetaba un espejo. (...) Así que no hay que desesperar, puede que antes de que acabe el año den con la vacuna de la enfermedad que mata y ya sólo faltará la vacuna para la enfermedad que hace matar. Una chica dijo: Me enamoraré de cualquiera que no me haga daño, y un viejo con un solo ojo me contó al pasar cerca de un colegio que todos los libros de texto trataban de la fórmula mágica que consigue meter un océano dentro de un orinal. Para cuando teminó de explicarme el juego yo ya andaba buscando la manera de deshacerme de la baraja. Luego la chica dijo: Me enamoraré de cualquiera que me haga dáño sin querer, y yo pensé en todas las cosas resbalando siempre en el mismo sentido y en si podía ser cierto que toda la culpa fuese de Newton."
Llibre de capçalera: Héroes de Ray Loriga, 1993.