


En el món de
GARY TAXALI click
15 de abril de 1953, Hotel Nueva Regis, Bogotá
..."Me quedé allí sentado, esperando algún tipo de reacción, y casi immediatamente sentí el impulso de decir que no era bastante, que necesitaba más. Ese impulso inexplicable ya lo he notado en las dos ocasiones en que me he metido sobredosis de caballo. Las dos veces, antes de que el chute me hiciera efecto, dije lo mismo: 'No era bastante. Necesito más.' ...
En cuestión de dos minutos sentí que me arrastraba una oleada de vértigo, y la choza empezó a girar alrededor de mí. Era como cuando te anestesian y empiezas a dormirte, o cuando estás muy borracho y te acuestas y te da vueltas la cama. Empecé a ver fogonazos azules delante de los ojos. La choza adquirió un aspecto arcaico, como de los Mares del Sur, con cabezas de la Isla de Pascua talladas en las columnas de madera. El ayudante del brujo andaba pululando por ahí fuera, con la evidente intención de asesinarme. Sentí que me golpeaba un súbito y violento acceso de náuseas y salí corriendo por la puerta, tan deprisa que choqué con el marco. Noté el golpe, pero no sentí dolor. Casi no podia andar. Ausencia total de coordinación. Tenia los pies como bloques de madera. Vomité violentamente, apoyado en un árbol, y caí al suelo, inerme y derrotado. Estaba completamente insensible, como cubierto de capas de algodón. Luché por disipar aquel vértigo que me insensibilizaba. Una y otra vez me repetía: 'Que se me pase, que se me pase.' Una incontrolable estupidez mecánica se apoderó de mí. Hebefrénicas repeticiones sin sentido. Seres larvarios desfilaban ante mis ojos envueltos en una neblina azul, emitiendo graznidos obscenos y burlescos (más tarde identifiqué los graznidos como el croar de las ranas);"...
Las cartas de la ayahuasca William S. Burroughs - A. Ginsberg